7- Principios del Reino 1era Parte
Academia Ciclo 1
Clase 7
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PRINCIPIOS DEL REINO 1
La semana pasada invertimos un tiempo hablando y presentando la realidad de quienes realmente somos en Cristo Jesús. Hemos entendido que aunque en un tiempo vivíamos de espaldas a Dios, muertos en nuestros pecados y delitos (Ef. 2:3-4), y que ya no. Según Juan 1.12, se nos ha dado la potestad de ser hechos hijos de Dios. De hecho Romanos 8. 16-17 afirma que somos co-herederos con Cristo.
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17 Y si hijos, también herederos; a herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. [1]
La parábola del hijo pródigo enseña que al regresar el hijo este consideró que no le correspondía ya la posición de hijo. Textualmente le dice a su padre, “ y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (Lc 15.21b). Sin embargo el padre parece no oírlo o no prestarle atención. Lo valida, celebra y vuelve a poner sobre su dedo el anillo de la familia.
Quiero pedirle que escuchen esta canción de Marcos Vidal (he despertado en el redil no se como)
Lo cierto es que ahí nos encontramos. Hay momentos en los cuales nos va a tomar mucho esfuerzo “no pensar, no descansar y realmente entender que no nos pasa nada” Sin embargo esa es la realidad de ser hijos e hijas del gran rey.
Habiendo entendido quienes somos en Cristo, considero vital que vayamos conciliando expectativas. O sea “ ya que esto ha pasado en mi vida – ¿qué se espera de mí?”
12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. [2]
La Biblia establece en Filipenses 3.12 que hemos sido alcanzado con propósito. Parte de nuestro “madurar” envuelve el descubrimiento de este propósito. En lecciones anteriores vimos que se espera que “maduremos” en nuestro andar con Dios. Inclusive tocamos el punto de que madurez espiritual no va ligada a la madurez cronológica ¡Ser viejo – no equivale a ser maduro!
En las próximas semanas vamos a estar hablando, específicamente, sobre lo que Dios quiere para ti, en el contexto de tu “llamado” o propósito y específicamente tu lugar en el cuerpo de Cristo. En el día de hoy quiero exponerte algunos de los principios del reino de Dios bajo los cuales vivimos ahora que somos nuevos hombres y mujeres. Estos principios nos ayudarán alcanzar la plenitud de vida que Dios tiene para nosotros. Si vivimos conforme a estos principios habrán cambios en nuestras vidas e impactaremos las vidas de los que nos rodean. De hecho puedo afirmarte que vivir conforme a estos principios redundará en gran bendición y un mayor entendimiento de la obra de Dios en nosotros y su amor hacia nosotros. Vamos a ver algunos de los principios establecido por Dios en su palabra y como estos afectan nuestro andar.
Amor – la motivación de TODO.
1 Cor 13. 1-7 establece:
1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, a y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. [3]
Fíjense el detalle: aunque hiciera o tuviera todas las cosas ahí presentada y no tenemos amor dice la Biblia que “de nada nos sirve”. Según el diccionario Vines de griego, la palabra usada aquí es “ECO”. Una de las acepciones de ese vocablo es “arraigado en” o “ basado en”. Comenzamos a entender que lo que hacemos en nuestras vidas tiene que tener amor como base.
Cuando uno lee sobre este amor nos resulta algo intimidante. Nos cuestionamos y comenzamos a medirnos y muchos quedamos convencidos de que no es posible amar de esa forma.
Otros nos escudamos diciendo “como la palabra griega usada ahí es ÁGAPE – eso es una descripción de cómo Dios nos ama a nosotros – no hay expectativa de que amemos así”
Falso: 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. [4]
Este texto de Romanos 5.5 usa el mismo vocablo griego que el texto de Corintios 13. Es vital que entendamos que podemos amar de esa forma porque así hemos sido amado. Lo cierto es que pudiéramos alegar que sería injusto que se nos pida dar lo que no hemos recibido. Sin embargo este no es el caso. Es como Pedro y Juan entrando en el Templo vía la puerta llamada la hermosa en el libro de Hechos capitulo 3. El verso 6 dice que un hombre le pide una limosna. Pedro responde y dice “no tengo plata ni oro” – sabía lo que no tenia – pero mira como sigue el texto “..., pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” ¡Que escena hermosa! Pedro sabe a plenitud lo que sí había recibido.
¿Sabes tu que el amor de Dios ha sido derramado en tu corazón? Tu no tienes limite en la forma en que puedes amar a otros. Esto es una dura verdad: A pesar de que ese amor ha sido derramado en tu corazón algunos hemos resistido ese amor. Tenemos limites en nuestra forma de amar porque no nos hemos permitido RECIBIR ese amor a plenitud.
Cuando descubrimos cuanto y como Dios nos ha amado – es imposible no amar de esa forma ¿Sabes cuando es que cosas especiales comienzan a pasar en tu vida? No es cuando te enamoras – sino cuando alguien te ama a ti! Inclusive es en ese amor que encontramos las fuerzas para perdonar.
El Perdón - puertas de la libertad
Hemos entendido que en Cristo Jesús nuestros pecados, aquellas cosas que nos impedían relacionarnos con Dios, han sido removidos ¡Lo cierto es que hemos sido perdonados! Uno pago la cuenta que tu y yo no pudimos. Aun más, si acaso le falláramos en algo sólo habría que confesar nuestros pecados a EL para que nuestra justicia sea re-establecida. Lejos de ser una licencia para pecar – tenemos que entender que los hijos de Dios no practican el pecado. 1 Jn 3.8 dice:
8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. [5]
Esto del perdón confundió a los mismos seguidores de Jesús. Tienes que entender que comienza cuando Jesús reta el estatus quo al decir “Oísteis que fue dicho...” Ahí, a sorpresa de muchos, introduce el concepto de amar a los que nos odian. En un momento Pedro le preguntó (Mt 18.21) que cuantas veces tenía que perdonar a su hermano. La respuesta de Jesús de setenta veces siete no significa que hay un limite de 490 oportunidades de ser perdonado por persona. Sino mas bien una figura que dice debemos estar dispuesto a ir mucho mas allá de lo que consideramos “justo” en cuanto al perdón.
Es imposible hablar de perdonar a otros sin comenzar primero con el perdón propio. Muchos de ustedes no se perdonan por errores del pasado. A ti te pregunto ¿eres acaso mayor que Dios? ¿Cómo es posible que Dios este dispuesto a perdonar y tu no?
Suelta – el verdadero perdón es soltar las cosas y ser sanado de aquello que nos lastimo.
Habiendo experimentado el perdón, nuestro deber es andar en el – tanto al que no los solicita como cuando tengamos que pedir perdón
¡Me han ofendido!
Muchas personas nos lastiman, algunos sin querer y otros de manera intencional. Sabemos como reaccionar y sentirnos indignados. Quiero, para que no te sientas justificado, que te pongas en la posición de Dios, a quien hemos ofendido a veces sin querer y en otros momentos intencionalmente.
Sabes, el no perdonar a quien afecta es a ti. Es muy posible que la otra persona ni sepa que tú estas “dolido” ¿Sabes cual es tu deber cuando alguien que te ha ofendido? – quiero que leas el siguiente texto:
23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. [6]
El texto viene de Mateo 5.23-24. El detalle que deseo resaltar es que la Biblia nos indica una conducta. Casi en contra de nuestros deseo nos pone en la posición de ir donde aquel que sabemos que tiene algo contra nosotros. La lógica dice “él es el que tiene el problema, que venga él” pero no es esto lo que la Biblia dice. Tu literalmente estarías “libertando” a tu hermano de su ira y dolor al ir tu donde él.
La falta de perdón nos llena de llagas y de heridas que nos van “amargando” ahí el enemigo va tomando terreno en nuestros corazones y fortalezas son establecidas. Quedamos lejos de la plenitud de Dios cuando decidimos hacer esto.
Es imperativo señalar que aunque el Amor de Dios es incondicional a nuestras vidas – su perdón si tiene condición.
Mateo 7.12 dice: 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. [7]
Mas allá del perdón:
Cuando nuestro pecado afecta a otros es nuestro deber pedir perdón a aquellos que hemos lastimado. La historia de Zaqueo es impresionante. Lc 19.2-8 resalta que una vez este hombre, de baja estatura pero jefe de los publicanos, llega al Señor su carga era “Arreglar cuentas” con quien el había maltratado. En asuntos de pedir perdón tenemos que entender que no solo es asunto de decir “perdóname” sino de retribuir el daño ocasionado.
Entendamos que Dios desea ver esto en nuestras vidas. Seamos cómo papa – que su amor nos motive y su perdón nos haga luz a los que andan en tinieblas
Tarea:
1- De los principios del reino expuesto este estudio, cual te parece más sorprendente y difícil entender ¿por qué?
2- Marcos 3-12. De cada capitulo vas a señalar el versículo que más te toque de y vas a resaltar como tu piensas que ese versículo afecta y se aplica a tu vida.
a a 8.15–17: Gá. 4.5–7 . [1] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (electronic ed.) (Ro 8.16-17). Miami: Sociedades Biblicas Unidas. [2] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (electronic ed.) (Flp 3.12-13). Miami: Sociedades Biblicas Unidas. a a 13.2: Mt. 17.20 ; 21.21 ; Mr. 11.23 . [3] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (electronic ed.) (1 Co 13.1-7). Miami: Sociedades Biblicas Unidas. [4] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (electronic ed.) (Ro 5.5). Miami: Sociedades Biblicas Unidas. [5] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (electronic ed.) (1 Jn 3.8-9). Miami: Sociedades Biblicas Unidas. [6] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (electronic ed.) (Mt 5.23-24). Miami: Sociedades Biblicas Unidas. [7] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (electronic ed.) (Mt 6.12). Miami: Sociedades Biblicas Unidas.

