Una buena razón para servir
! Qué privilegio tenemos al servir en un encuentro! Y más nos vale que lo hagamos, porque eso es: un privilegio. Dios nos da una oportunidad a ser usados como instrumentos por Él. Él no tiene porque utilizarnos, El podría hacer su obra muy bien solo. El es el Todopoderoso, después de todo.
Pero a nuestro Padre Celestial le encanta darnos una oportunidad de participar en su obra, tal como involucró a Adán cuando nombraron a los animales.
Hay momentos en que la vida parece abrumarnos y pasarnos por encima. En estos momentos no nos sentimos capaces a servir a otros en un Encuentro, porque nosotros mismos necesitamos ser ministrados. Pues, ¡esto le encantaría al enemigo! (Déjame hundirlos tantos líos que no pueden servir en ningún otro Encuentro.)
Lo pondré en las palabras de una muy querida servidora del Señor, que ha pasado las mil y una durante épocas de Encuentros: “¡Servir en un Encuentro es lo que mantiene mi mente sana! Cuando toda mi vida se hace pedazos, y nada parece tener sentido y entonces veo lo que el Señor hace en las vidas de estas encuentristas y que me está usando a mí para hacerlo, puedo ver su propósito para mi vida.”
Problemas siempre tendremos, pero nosotros sí tenemos con quien enfrentarlos. No tenemos porque dejarnos aplastar por el enemigo, porque aquel que está en nosotros es más grande que aquel que está en este mundo. Y podemos servir, aunque necesitemos ser ministrados nosotros mismos. Pues, no nos traguemos nuestros problemas, sino busquemos ayuda.
Somos un cuerpo en Cristo, somos hermanos, busca ayuda para tus problemas, aprovecha a lo máximo la semana de santificación y el ayuno y deja atrás lo que te ata para servir de todo corazón a los encuentristas y mira a ver si no ganas perspectiva en cuanto a tus propios problemas.
Te animo, te reto: servir en un Encuentro (ó cualquier otra parte de nuestro ministerio) no debería ser dictado por nuestras circunstancias.

